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[IENF-446] Pasión Resbaladiza Todo el Día: Aventuras Íntimas Sin Parar

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El sol apenas asomaba, pero la habitación ya estaba resbaladiza de sudor y el sonido de golpes húmedos y desesperados. Ella estaba boca arriba, las piernas enganchadas sobre sus hombros, recibiendo cada centímetro de él en un ritmo implacable y profundo que la hacía jadear contra la almohada. Cada embestida era un chapuzón resbaloso y desordenado, de esos que hacen que las sábanas se peguen a la piel y la mente se quede en blanco. Él no aflojaba, metiéndose en ella con un ritmo voraz que convertía la mañana en un borrón de gemidos y el ruido húmedo y obsceno de sus cuerpos uniéndose una y otra vez. Era una cogida cruda, sin filtros—sin caricias suaves, solo la necesidad primitiva de sentir ese calor apretado envolviéndolo, de oírla gemir con cada empujón brutal que le llegaba a lo más hondo. Para el mediodía, eran un enredo brillante y sudoroso contra la pared, sus manos extendidas sobre la superficie fría mientras él la embestía desde atrás. El aire estaba cargado con el olor a sexo y el sonido de piel golpeando piel, cada impacto haciéndola gritar en una mezcla de dolor y placer. Él le agarraba las caderas, los dedos hundiéndose mientras la follaba más fuerte, más rápido, perdiéndose en la pura porquería de todo aquello. No había romance aquí, solo el impulso animal de tomar y ser tomado, de sentir esa fricción húmeda hasta que ardía. Ella suplicaba más, con la voz ronca, y él se lo daba—cada embestida salvaje una promesa de más depravación por venir, cada gota de sudor un testimonio de su lujuria interminable. Al caer la noche, seguían en ello, los cuerpos resbaladizos y exhaustos pero sin querer parar. La tenía al borde de la cama, la cabeza colgando mientras se metía en su garganta, luego en su coño, y luego de vuelta en un ciclo mareante de libertinaje. La habitación resonaba con gruñidos guturales y los sonidos húmedos y chupones de su unión, una sinfonía de pura porquería sin adulterar. Follaban como animales, sin pensar en el mañana, solo el interminable entrar y salir lubricado que los dejaba a ambos temblando y agotados. Al final, colapsaron en un montón, cubiertos el uno del otro, el día un borrón de nada más que esto—sexo duro e implacable del amanecer al anochecer, un maratón de placer que no dejó ninguna parte de ellos intacta.
hace 2 meses
Serie: IENF
Categoría: Censurado

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