Partes:
Partes:

Registro Íntimo de la Chica del Cerezo: Episodio 28 - Las Aventuras Ardientes de la Doncella del Ferry

0 visualizaciones
0%
La escena comienza con la Chica del Cerezo, sus tetas enormes apretándose contra la tela fina de su uniforme de transbordador, una mirada desesperada en los ojos mientras tropieza hacia la guarida del Sr. Conejo. No pierde un segundo, sus manos ya agarrando esos montones grandes y suaves, apretándolos y amasándolos como si fueran sus juguetes personales. Ella gime, una mujer joven apenas salida de la adolescencia, pero su cuerpo la traiciona con cada respiración agitada, esos pechos grandes rebotando con cada jadeo entrecortado. Él rasga el uniforme abierto, botones volando, y sus pezones se endurecen al instante en el aire fresco, rogando por su boca. Él obedece, chupando y mordiendo, dejando marcas oscuras en su piel pálida mientras ella arquea la espalda, ofreciéndose completamente a su apetito depravado. Es crudo, es sucio, y es solo el comienzo de su historial sexual siendo reescrito por sus manos y boca implacables. La empuja hacia la cama, sus tetas grandes derramándose a los lados, y ella observa con ojos muy abiertos mientras él baja la cremallera de sus pantalones. La chica del transbordador sabe lo que viene, su coño ya goteando en anticipación. Ya no se molesta con los preliminares; simplemente embiste su polla en su coño apretado y húmedo, haciéndola gritar. Cada embestida sacude esos pechos enormes violentamente, un ritmo hipnótico de carne golpeando contra carne. Ella araña las sábanas, su cuerpo joven tomando cada centímetro, sus gemidos convirtiéndose en gritos guturales de placer-dolor. La folla como un animal, golpeándola con una ferocidad que la deja sin aliento, sus tetas grandes rebotando al ritmo de su paso brutal. Es una locura de pura lujuria, sin romance, solo el roce duro de sus caderas contra las suyas, llenando la habitación con los sonidos de su depravación. Cuando se acerca al clímax, la voltea, haciéndola ponerse a cuatro patas, y sus tetas grandes cuelgan, balanceándose con cada embestida desde atrás. Las agarra, usándolas como asas para jalarla hacia atrás sobre su polla, penetrando más profundo en su coño empapado. Ella llora ahora, lágrimas mezclándose con sudor, pero empuja contra él, hambrienta de más. Cuando finalmente explota dentro de ella, ella se convulsiona, su propio orgasmo desgarrando su cuerpo joven, dejándola un tembloroso desastre. Él se retira, su semen goteando de su coño usado, y ella colapsa, esos pechos grandes agitándose mientras intenta recuperar el aliento. El historial sexual está completo: otra mujer joven rota y rehecha por el hambre insaciable del Sr. Conejo, un cerezo para siempre manchado con la suciedad de su deseo.
hace 1 mes
Categoría: AV Chino

Deja una respuesta

Tu correo electrónico no será publicado.Campos obligatorios: *