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Encuentro Inesperado en la Oficina: Un Empleado Humilde Se Atreve con la Jefa Aristocrática

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La tensión en la oficina es tan espesa que podría cortarse con un cuchillo, y todo comienza cuando ese empleado insignificante decide que ya ha tenido suficiente de recibir órdenes. Ha estado hirviendo de resentimiento, observándola pavonearse como si fuera la dueña del lugar, pero esta noche, algo se rompe. Cuando ella ladra otra orden, él no solo asiente y obedece—la estrella contra el escritorio, el impacto hace temblar los bolígrafos elegantes y los papeles. Sus ojos se abren de par en par por el shock, pero hay un destello de algo más, una emoción oscura mientras él agarra sus muñecas y la inmoviliza. Se supone que ella es la líder noble, todo poder y elegancia, pero ahora no es más que un desastre tembloroso bajo sus manos rudas, su traje caro desgarrado cuando él lo abre de un tirón. No pide permiso; toma lo que quiere, frotando su cuerpo contra el suyo hasta que ella gime contra la madera, sus protestas convirtiéndose en súplicas desesperadas por más. La voltea, doblando su cuerpo sobre el escritorio para que su trasero quede al aire, y ella le ruega que no se detenga, su voz un susurro quebrado. Cada embestida es un recordatorio brutal de quién manda ahora, su polla golpeando profundamente dentro de ella mientras ella araña la superficie, dejando marcas en la caoba pulida. Ha perdido toda su dignidad, reducida a una putita gimoteante que no puede saciarse de su ritmo crudo y castigador. Le tira del pelo, obligándola a mirarlo en el reflejo de la ventana, y ella se ve a sí misma—despeinada, usada y amando cada segundo. Los sonidos son sucios: pieles chocando, sus llantos ahogados, sus gruñidos de dominio mientras la folla como si no fuera más que un agujero para reclamar. Cuando finalmente se vacía dentro de ella, no es suave; la mantiene presionada hasta que ella tiembla con su propia liberación, luego la empuja al suelo en un montón. Ella yace allí, jadeando y cubierta de sudor y semen, su cuerpo adolorido por la colisión brutal. Pero mientras él se aleja, dejándola rota y expuesta, no puede evitar tocarse, ya anhelando la próxima vez que decida contraatacar y mostrarle exactamente dónde pertenece. La oficina está en silencio excepto por sus respiraciones entrecortadas, un testimonio del juego de poder depravado que acaba de desarrollarse, y ella sabe que volverá por más, rogando por esa follada ruda e implacable una y otra vez.
hace 2 meses
Categoría: AV Chino

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