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[FC2-PPV-4865259] Recién Graduada Sin Experiencia: Prometí No Eyacular Dentro, Pero Sus Suplicios Me Hicieron Perder el Control

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Recién salida del colegio y sin que ningún hombre la hubiera tocado, la inocencia de esta chica era un canto de sirena al que no pude resistirme. Habíamos hecho un trato, una promesa susurrada en el calor del momento: nada de eyacular dentro, solo un encuentro limpio y seguro. Pero mientras ella yacía allí, su cuerpo temblando entre el miedo y el deseo, me miró con esos ojos grandes y suplicantes y me lo suplicó. 'Por favor', gimió, con una voz temblorosa que quebró mi determinación. 'Quiero sentirlo todo, bien adentro'. Sus palabras eran una demanda cruda y sin filtros, y en ese instante, mi compostura se hizo añicos. La idea de su coño intacto, tan apretado y ansioso, llenándose con mi semilla era demasiado para soportar. Me clavé en ella con más fuerza, cada embestida una traición a nuestro acuerdo, mientras sus gemidos crecían, instándome a avanzar hacia ese clímax prohibido. Su estrechez virginal me apretaba como un torno, cada movimiento un baile pecaminoso que nos empujaba más cerca del borde. Ella arqueó la espalda, sus uñas clavándose en mi piel, como intentando atraerme más hondo en sus profundidades prohibidas. 'No pares', jadeó, su aliento caliente en mi oído, y supe que estaba perdido. La promesa de no eyacular dentro se desvaneció en un recuerdo lejano, reemplazada por el impulso primario de reclamarla por completo. Al sentir la oleada acumulándose, me enterré hasta el fondo, mi polla palpitando con la necesidad de soltar. Ella enlazó sus piernas a mi alrededor, inmovilizándome, y en ese momento de lujuria pura y sin adulterar, ya no pude contenerme. Mi carga estalló bien adentro de su vagina, una inundación caliente y espesa que la marcaba como mía, violando nuestro pacto con cada chorro. Las secuelas fueron un enredo desordenado y sin aliento de extremidades y arrepentimiento, pero su sonrisa satisfecha contaba una historia diferente. Se aferró a mí, su cuerpo aún temblando por el orgasmo intenso, y susurró: 'Gracias por no cumplir tu promesa'. La habitación olía a sexo y sudor, un testimonio del acto depravado que acabábamos de cometer. Observé cómo mi semen goteaba de su agujero usado, un recordatorio visual de lo fácil que había cedido a sus súplicas. Fue un momento hardcore de pura porquería, donde la inocencia fue mancillada por el deseo, y supe que lo haría todo de nuevo en un abrir y cerrar de ojos, solo para sentir esa eyaculación interna y profunda una vez más.
hace 7 días
Serie: FC2
Categoría: Sin Censura

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